Superviviente es la otra víctima, no los que mueren, los suicidas, sino todas las personas a las que afecta para siempre la iniciativa del suicida.
Juan Carlos Jiménez, “La mirada del suicida”
Quien pierde a alguien por suicidio no sólo es un “superviviente”, sino también, en cierto sentido, una “víctima”. Convertirse en víctima significa que se ha enfrentado a un evento impactante. Se siente injusto. Convertirse en víctima tiene un impacto en muchas áreas de la vida: física, psicológica, social, financiera/material o legal. Esto hace indispensable un cuidado específico.
Un superviviente es cualquier persona que se ve afectada de forma negativa y significativa por la muerte por suicidio de una persona.
Esta definición identifica a un superviviente por el grado de impacto que tiene el suicidio en esta persona, y no por su relación con el suicida.
Es decir, cualquier persona que se ve afectada, de forma negativa y significativa, por la muerte por suicidio de aquella persona, puede ser considerado como un superviviente.
Existe un vínculo singular entre los supervivientes que han vivido una muerte por suicidio.
Aunque cada situación es única, experimentamos estadios similares en nuestro duelo.
Cuando conocemos a alguien que también ha estado allí, hace que nuestro caos personal y emociones secretas y aisladas nos parezcan un poco menos aterradoras.
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