Conmoción, incredulidad o bloqueo
La realidad puede parecer imposible de asimilar. Puede haber llanto, aturdimiento o ausencia aparente de emoción.
Duelo por suicidio · TDS
El duelo puede afectar a las emociones, el cuerpo, el pensamiento, las relaciones y la manera de entender la vida. Las reacciones pueden ser intensas, contradictorias o aparecer en momentos diferentes.
Cada persona, vínculo e historia son diferentes. Sentir una emoción no obliga a actuar de una determinada manera, y no sentir aquello que se esperaba también puede formar parte del duelo. Las reacciones no siguen un orden fijo ni unas etapas iguales para todo el mundo.
La realidad puede parecer imposible de asimilar. Puede haber llanto, aturdimiento o ausencia aparente de emoción.
Es frecuente revisar conversaciones, señales o decisiones y preguntarse qué podría haberse hecho. La muerte por suicidio es compleja y no depende de una sola persona.
La rabia puede dirigirse hacia uno mismo, la persona fallecida, los profesionales, la familia, las instituciones o la vida.
La ausencia puede sentirse con gran intensidad. El estigma o la incomodidad del entorno pueden añadir aislamiento.
Algunas personas ocultan la causa de la muerte o evitan hablar de ella. La responsabilidad es del estigma, no de la persona superviviente.
Puede aparecer, especialmente después de un período largo de sufrimiento o crisis. Sentir alivio no elimina el amor ni convierte a nadie en culpable.
Cansancio, insomnio, tensión, falta o aumento de apetito, inquietud, palpitaciones, dolor o bajada de energía.
Olvidos, confusión, pensamiento lento o dificultad para leer, trabajar, conducir o tomar decisiones.
Pueden repetirse escenas, detalles de la noticia o imaginaciones sobre la muerte, aunque no se haya presenciado.
La mente puede intentar reconstruir los hechos una y otra vez. Algunas preguntas quizá no tengan una respuesta completa.
Cada miembro puede necesitar cosas diferentes. El silencio, la protección mutua o los ritmos desiguales pueden generar distancia o conflictos.
La pérdida puede alterar la confianza, las prioridades, el sentido de la vida o la manera de entenderse a uno mismo y al mundo.
Es recomendable consultar a un profesional si el sufrimiento resulta inasumible, impide durante un tiempo sostenido las actividades básicas, aumenta el consumo de alcohol u otras sustancias, aparecen crisis de angustia frecuentes o existen pensamientos de hacerse daño o de no querer vivir.
Ofrecemos una primera acogida, orientación práctica y espacios de apoyo para personas supervivientes.
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