Conmoción e incredulidad
Sensación de irrealidad, aturdimiento o dificultad para aceptar la noticia, incluso cuando los hechos están claros.
Duelo por suicidio · TDS
Una muerte por suicidio puede romper de forma repentina la sensación de seguridad y continuidad. A la ausencia se añaden el impacto, las preguntas, las circunstancias de la muerte y, a menudo, una sucesión de decisiones y trámites cuando todavía no se puede asimilar lo ocurrido.
No todas las personas reaccionan igual ni lo hacen en el mismo momento. Algunas necesitan hablar; otras, silencio. Puede haber emociones intensas, bloqueo o aparente normalidad. Todas estas respuestas pueden formar parte de un primer intento de sostener una realidad desbordante.
Sensación de irrealidad, aturdimiento o dificultad para aceptar la noticia, incluso cuando los hechos están claros.
Dificultad para pensar, recordar, tomar decisiones o seguir explicaciones. La información puede necesitar repetirse.
Tristeza, rabia, culpa, miedo, vergüenza, alivio o ausencia aparente de emoción pueden coexistir o alternarse.
Insomnio, cansancio, tensión, falta de apetito, inquietud, palpitaciones o malestar corporal pueden aparecer.
La familia y el entorno pueden vivir la pérdida de manera diferente. El silencio, el estigma o los conflictos pueden aumentar el aislamiento.
Las actuaciones policiales, judiciales, forenses, funerarias y administrativas pueden añadir carga en un momento de gran vulnerabilidad.
Algunas medidas sencillas pueden reducir la sobrecarga:
La falta de orientación, las esperas, la repetición del relato y la fragmentación entre servicios pueden convertir los trámites en una segunda fuente de dolor. TDS denomina esta experiencia duelo traumático burocrático y trabaja para que la Postvención comience desde el primer momento.
Ofrecemos una primera acogida, orientación práctica y espacios de apoyo para personas supervivientes.
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