Impacto emocional
Tristeza, rabia, culpa, alivio, miedo, confusión o sensación de irrealidad pueden aparecer, desaparecer y regresar de formas diferentes.
Duelo por suicidio · TDS
Cuando una persona muere por suicidio, el impacto alcanza muchas otras vidas. Llamamos supervivientes a las personas que quedan profundamente afectadas por esa muerte y deben aprender a vivir con una ausencia inesperada, preguntas difíciles y un duelo a menudo incomprendido.
No lo determina únicamente el parentesco. Puede ser superviviente una pareja, un hijo o una hija, un padre o una madre, un hermano, una amistad, un compañero de trabajo, un profesional o cualquier persona para quien esa muerte tenga un impacto significativo.
Cada vínculo es distinto y cada duelo necesita su propio tiempo. No existe una forma única ni correcta de transitarlo.
Tristeza, rabia, culpa, alivio, miedo, confusión o sensación de irrealidad pueden aparecer, desaparecer y regresar de formas diferentes.
El “¿por qué?” puede ocupar mucho espacio. Una muerte por suicidio es compleja y no puede explicarse por una sola causa ni atribuirse a una única persona.
El sueño, el apetito, la energía, la concentración y la memoria pueden verse alterados. El cuerpo también necesita tiempo y cuidado.
El estigma o la incomodidad de los demás pueden añadir soledad. Hablar con personas seguras ayuda a reducir el aislamiento.
Los roles, las relaciones y las rutinas cambian. Cada miembro de la familia puede expresar el duelo de una manera diferente.
Las gestiones policiales, judiciales, funerarias, laborales o administrativas pueden resultar abrumadoras y requieren orientación clara.
Compartir espacio con personas que han vivido una pérdida semejante puede ayudar a sentirse menos solo, poner palabras a experiencias difíciles y comprender que muchas reacciones forman parte del duelo.
Los grupos de apoyo no sustituyen la atención profesional cuando es necesaria, pero pueden ofrecer reconocimiento, escucha y comunidad.
Las personas supervivientes tienen derecho a vivir el duelo a su ritmo, hablar o guardar silencio, recibir información comprensible, pedir ayuda y preservar el recuerdo de la persona querida sin quedar reducidas a la manera en que murió.
Ofrecemos una primera acogida individual, orientación práctica y espacios de apoyo para personas que han perdido a alguien por suicidio.
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